Senderismo en los alrededores de Tinghir
Situada entre las cordilleras del Gran Atlas y del Jebel Saghro, Tinghir ofrece numerosas posibilidades para la
práctica del senderismo: de simples paseos de media jornada hasta travesías de una semana o incluso más tiempo.
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Las gargantas del Todra


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Circuito en torno a las gargantas del Todra (media jornada)
A la salida de las gargantas del Todra, más allá de los hoteles, el paso más
estrecho y los puestos de artesanía, un camino de herradura bien visible sube a mano izquierda. Tras una hora de marcha, hay que dejarlo por un desvío
a la izquierda que permite enlazar con otro sendero y descender por el lado opuesto de las gargantas, al poblado de Tizgui (3 horas en total). Las vistas que
se obtienen sobre el desfiladero a lo largo de todo el recorrido son fantásticas.

Cómo hacerlo con @Wikiloc!
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El corredor de los Aït Ba Ali

El desfiladero del Todra

Vista sobre la garganta del Todra
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El corredor de los Aït Ba Ali (media jornada)
El punto de partida es también la garganta del Todra. Tras los hoteles, el paso más estrecho, los puestos
de artesanía, el camino mulero del circuito precedente y el pequeño torrente, se toma a la izquierda un senderillo poco visible que sube sin cesar hacia el suroeste,
aproximándose al pie del muro llamado Van Gülich por los escaladores.

A la izquierda del muro, tras media hora de subida, se encuentra el corredor de los Aït Ba Ali, un pasaje artificial
construido por los pastores nómadas que viven en el altiplano y bajan a las gargantas a buscar agua. Este corredor permite ascender en 15 minutos hasta
la pequeña cresta. Atención: hay que fijarse bien en el punto donde uno sale para encontrar el corredor a la vuelta.
A partir de allí, el camino ya no es visible, pero basta con ir al sur entre dicha cresta (a la izquierda) y el torrente
(a la derecha) durante media hora, hasta un colladito que se distingue al fondo. Del collado, un sendero pegado al muro de roca trepa hacia el suroeste. Se pasa por unas
cuevas utilizadas ocasionalmente por los pastores y, por el otro lado de las mismas, se baja a la torrentera. De nuevo conviene fijarse en este punto para el regreso.
Se remonta el torrente y, al encontrar la primera cascada, se deja por la derecha. Un camino sube en media hora hasta el
altiplano, donde no es raro encontrar jaimas de nómadas y desde donde se obtiene una vista maravillosa sobre el conjunto de las gargantas e incluso el
palmeral del Todra, al otro lado del desfiladero, y la cadena del Jebel Saghro al fondo. Otra media hora hacia el suroeste permite
alcanzar las cimas de nuestra montaña antes de regresar por el mismo itinerario.
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Altiplanos del Todra

Jaima de los nómadas

Ruinas de un ksar en Tamtatoucht
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Travesía de Tinghir a Tamtatoucht (una jornada)
De la carretera de Errachidia, tras el paso del río Todra y la primera cuesta,
sale un desvío asfaltado a la izquierda hacia Asfalou y a los doscientos metros una pista se aparta del mismo por la derecha. Tras 4,4 Km. esta pista
termina en un lugar donde ocasionalmente se montan campamentos.
Al sur de este lugar se levanta la cadena árida del Gran Atlas y, al pie de la cadena,
destaca un circo con una banda de arcilla roja bien visible. Para llegar hasta él hay que atravesar la pista, bajar al torrente y andar diez minutos.
Del fondo del circo parte un sendero llamado tasalumt (la escalerilla), que sube en zigzag durante 45 minutos,
proporcionando una visión cada vez más amplia sobre el palmeral del Todra.
Luego, se avanza por el altiplano hacia el nordeste y se asciende de nuevo durante media hora, hasta la "fuentecilla de la
adelfa" o Taghbalout n’Oulili. De allí, el camino flanquea para alcanzar otro torrente y emprende una nueva subida de 30 minutos que nos conduce a una
pequeña explanada donde acampan con frecuencia los nómadas, con una vista espectacular sobre Tineghir y el valle del Todra.
Continuando por el sendero, a la media hora se deja a la izquierda un desvío hacia otro campamento nómada, se atraviesa
la cadena del Jebel Iguertal, se desciende ligeramente hasta el fondo del Akka n’Ougouni n’Tizgui y se remonta este torrente hacia el nordeste.
Así se alcanza el puerto de Oujlah, desde donde se descubre el Jebel Timchardine en frente. Durante cuarenta minutos se
atraviesa una vasta explanada llena de pastos para las cabras y los dromedarios. Al final de la llanura, hay que dejar el camino de la derecha que desciende al valle de
Kerdous e ir a la izquierda para subir hasta el puerto de Timnirine, de 2436 m. De allí sólo queda una prolongada pendiente hasta Tamtatoucht.
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